Gastronomía 

De la dehesa a la mesa

Jamones, paletillas, lomos, chorizos, salchichones, morcillas y pancetas: manjares de pata negra.

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Andares de capricho

Jamones, paletillas, lomos, chorizos, salchichones, morcillas y pancetas: manjares de pata negra.

De patas largas, finas y musculosas. Así son los cerdos ibéricos que recorren cada día la amplia dehesa extremeña en busca de bellotas durante la montanera. A veces caminan varios kilómetros en un día hozando en busca del fruto de la encina. Y es que para que un cerdo ibérico engorde un kilo es necesario que coma 12 kilos de bellotas, algo que solo es posible con una extensión de dehesa equivalente a un campo y medio de fútbol por cerdo. Y Extremadura es uno de los pocos lugares en España en los que este "milagro" es factible. 

De tales cerdos, tales jamones: perniles alargados, estilizados y siempre con su pezuña negra, seña de identidad. Pruébalos y descubrirás que los jamones y paletillas extremeños D.O. Dehesa de Extremadura son de carne rosada tirando a púrpura, recorrida por una vetas de grasa brillante y aromática. Por su textura poco fibrosa, suave, al comerla resbala en la boca, untuosa, poco salada, incluso dulce, llena de matices y fragante, muy fragante, con aromas delicados y exquisitos que perduran en el paladar...

Una curiosidad: ¿sabías que hay diferentes clases de ibéricos dependiendo del tiempo que pasan los cerdos alimentándose de bellota?

Los reyes del jamón, los ibéricos de bellota, como su nombre indica, proceden de cerdos alimentados exclusivamente con este fruto y hierba durante la montanera. El ibérico de recebo también se obtiene de animales que comen bellota y hierbas en el campo, pero cuya alimentación se complementa con piensos.

No obstante, este servicial animal no sólo da jamones. Pues de los cerdos extremeños se aprovechan hasta los andares. Prueba sus pancetas ibéricas y tocinos entreverados; morcillas, patatera y lustres; también salchichones, lomos ibéricos, chorizos y morcones hechos con carne picada de cerdo ibérico y adobados con especias, entre las que destaca el pimentón, también de la tierra, pues es típico de La Vera.

¿Qué más se le puede pedir?

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